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GROSS MOTOR (GMFCS) Y LA REALIDAD EN LA PARALISIS CEREBRAL
Buscando evidencia en la aplicación de métodos efectivos, en la rehabilitación de personas con discapacidad, especialmente en parálisis cerebral, encontré una evaluación interesante, el Test Gross-Motor usado para determinar el grado de discapacidad, el cual me pareció interesante ya que siempre se ha dicho que aplicar, Neurodesarrollo (bobath), Voita, Doman, etc. etc. era lo mejor aunque no sabíamos cuanto cambio podía lograrse. Cambios a nivel funcional y que estos sean permanentes, no cambios que permanezcan solo en el momento que el profesional lo aplica.
Cuando clasificamos al paciente con parálisis cerebral lo hacemos por grados: leve, moderado y severo, para los padres esto es algo subjetivo y quedan con más dudas ya que a ellos lo que les interesa saber es si va a caminar o no. Es lo que siempre preguntan al medico y las respuestas por lo general son evasivas.
Como profesional y de acuerdo a mi experiencia me interesa saber con que tiempo cuento para aplicar los métodos que sé, y cuanta ayuda voy a tener por parte de la familia, pero saber cuanto impacta la aplicación de tal o cual método no estaba aún en mis manos.
En USA un grupo de académicos elaboró un sistema de evaluación llamado “Gross Motor Testing” (GMFM-88) ya que consta de 88 pruebas y evalúa la función motora gruesa de niños y jóvenes. (Empezó como GMFM-66).
El sistema de clasificación de funciones motoras gruesas (GMFCS) identifica 5 grupos distintos.
Nivel I (90 %): El niño deambula sin restricciones (anda libremente en interiores y exteriores, corre y salta); tiene limitaciones en habilidades motrices más complejas, especialmente en coordinación, equilibrio y velocidad
Nivel II (70 %): Deambula sin dispositivos de ayuda, sube y baja escaleras tomado del pasamano; tiene limitaciones en exteriores especialmente en terrenos irregulares, planos inclinados, espacios pequeños y en la comunidad para correr y saltar.
Nivel III (55 %): Deambula con ayudas técnicas, se sienta y para con ayuda, sube y baja escaleras con ayuda, limitaciones en exteriores impulsando su silla de ruedas y en la comunidad, transportándolos en distancias largas.
Nivel IV (40 %): Depende del uso habitual de la silla de ruedas en la casa, colegio y comunidad, el desplazamiento autónomo es con limitaciones, se le transporta o utiliza silla de ruedas autopropulsada, excepcionalmente logra marcha con andador.
Nivel V (20%): Las limitaciones no pueden compensarse con ayudas técnicas, movimiento voluntario restringido, Autodesplazamiento muy limitado incluso utilizando tecnología autopropulsada.
El más severo es el nivel V, que obtiene menos de un 20% de los resultados, por ejemplo un niño “normal” obtiene fácilmente el 100%. Y el más leve o nivel I un 90%, es decir se comprueba que llegar a la normalidad a pesar de aplicar frecuencia, intensidad y duración con el método que se aplique no se llega al 100%.
¿Cómo saber que método puedo usar, para mejorar el nivel? Es la primera pregunta que me hago o debería hacerse el papá. Ya que no es lo mismo aplicar acciones que aplicar un método, que registre y muestre los avances. ¡Buena e interesante tarea, ahora!
Este trabajo fue reconocido a nivel mundial (2002), ya que es factible replicarlo en cualquier parte del mundo ya cuando se lo hizo se confirmaron los resultados, así son los procedimientos científicos.
Para hacer este trabajo se escogió un grupo de un poco más de 600 niños por 5 años con acceso a los tratamientos más avanzados, (1996-2001) los que eran revaluados periódicamente buscando una herramienta de evaluación objetiva, de esta manera se podía ofrecer a los padres un pronostico más exacto y evaluar la efectividad del tratamiento.
Se evalúan 5 dimensiones diferentes:
Supino y girar (1), Sentarse (2), Arrastrarse y arrodillares (3), Pararse (4), Caminar, corre y saltar (5). Diseñándose para evaluar “cuanto puede lograr un niño al realizar cada ítem, más que para evaluar cuan bien ejecuta la actividad” por lo tanto se mide con porcentajes.
¿Saben que arrojó el estudio?
¡Cuantos cambios hubo desde que se inicio el trabajo!, es lo que uno busca saber verdad.
Bueno una de las tantas conclusiones fue:
A partir de los datos se obtuvieron 5 curvas de desarrollo motor grueso (niveles) significativamente distinta, estas curvas describen los patrones de desarrollo motor para los distintos niveles de GMFCS. Descritas anteriormente.
Podemos asociar a los niveles 1 y 2, niños con hemiplejia y/o diplejia leve; el nivel 3 los niños con diplejia, hemiplejía y cuadriplejia moderados, es decir usan un andador o silla de ruedas que la propulsan ellos mismos; el nivel 4, niños con diplejia o cuadriplejia moderada a severa, usan alguna silla autopropulsada por ellos mismos y si usan andador necesitan que los apoyen para tener más firmeza y el nivel 5, niños con cuadriplejia severa, carecen de autonomía para desplazarse.
Las habilidades motoras gruesas se aprenden rápidamente, pero posteriormente se produce una desaceleración en la medida que se aproxima al límite de su potencial.
Un análisis más practico:
Después de años de terapias (5) en los niveles más afectados como el severo (grado V) sus funciones motoras gruesas no cambian nada. Si aplicamos la estadística, da lo mismo hacer o no algún tratamiento tradicional.
Esto sigue en análisis ya que la sensación es que igual algo hay que hacer, a pesar que los números dicen lo contrario o falta más investigación al respecto. Aquí también hay paradigmas que hay que cambiar, ya que la rehabilitación no solamente es el desplazamiento motor grueso, sino el desarrollo de habilidades básicas para valerse por si mismo, y esto no se lo ve como prioridad, perdiéndose valioso tiempo y posibilidad de estimular otras áreas o sistemas.
Los niños con parálisis cerebral leve y con el mejor tratamiento, en frecuencia, intensidad y duración en general llegan al 90 % de su función motora a los 5 años o más jóvenes, esa ganancia que se consigue antes de esta edad también desacelera, por eso no se logra llegar al 100%.
Si a los 3 años no se sienta, está dentro del Nivel V. Esto también es lapidario para los padres.
Es importante señalar que este estudio no incluyó niños que fueron sometidos a otras intervenciones tales como: Rizotomia selectiva, toxina botulínica, bomba de blacofeno.
¿Es importante darle a conocer el resultado del test a la famila?
Si o NO
Será crueldad.
Que es más cruel ocultar o decirlo, creo que en la medida que la gente se capacite, podemos seguir avanzando con métodos que nos permitan mejorar y no repetir lo mismo que se hace año a año, sin revaluar o retroalimentar.
No les parece que si existe un método que entregue como resultado, algo mejor a lo que tradicionalmente se esta haciendo; habría que tomarlo.
Los padres que están al tanto de las cosas que se hacen normalmente, aplicando todo lo que les dicen siempre, analizando el pronostico que les espera, creen que lo cambiarían por hacer algo nuevo. Yo lo haría
Creo que en la medida que busquemos como profesionales mejorar nuestro conocimiento dando apertura a nuevos métodos, sincerándonos con los padres para que sepan cuáles son nuestras limitaciones, tendremos una oportunidad para hacer mejor las cosas.
¿Alguien no esta de acuerdo?
Nota del autor: Las opiniones de este articulo son estrictamente personales
Carlos Ross S.
Terapeuta Ocupacional
Autor del artículo
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