Discapacitados en el hogar
Apoyando la rehabilitación de las personas con discapacidad en su casa
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        BOLETIN INFORMATIVO
Edición electrónica mensual y gratuita, gentileza de Carlos Ross Y Jeniffer Troya, orientada a familiares y personas con discapacidad, agrupaciones, estudiantes y profesionales del área de salud.
       "Imposible, significa que no has encontrado la solución"
     
(Henry Ford)
                                                         LEY DEL RITMO:
                                                     "Todo fluye y refluye.."

Han notado que situaciones,  momentos, ya sean estos buenos o malos aparecen cada cierto tiempo. Buscamos el equilibrio para estar tranquilos, pero siempre hay algo que desestabiliza, que  nos causa mucha alegría o mucho dolor mucha felicidad o mucha tristeza.

¿Por qué me pasa esto a mí? ¿No puedo o podemos estar tranquilos sin que pase algo? ¿Por qué la vida se ensaña con uno empezamos a salir  de algo malo y volvemos a lo mismo? ¿Por qué hay gente que siempre les va bien y a mí no? A veces estamos muy deprimidos, sin ganas de nada, para pocos días más tarde, o quizá ese mismo día, estar de muy buen humor.

Y cuando en nuestro hogar hay personas con discapacidad, ni bien sale de un problema, aparece otro, o  los logros prontamente se estancan.

Será que estamos a merced de fuerzas invisibles que nos mueven a su antojo o será que existen leyes universales que así lo disponen.

Revisemos y entendamos el principio del Ritmo para saber aplicarla y sacarle el máximo provecho para nuestro beneficio.

PRINCIPIO DEL RITMO:

"Todo fluye y refluye, todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende, todo se mueve como un péndulo, la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el Ritmo es la compensación".

Y es que todo en el Universo tiene un movimiento similar al de las olas. Ese mismo movimiento lo encontramos en nuestras emociones. De hecho, el principio del ritmo nos revela que los momentos felices no son eternos. Tarde o temprano nos llevará a retroceder para luego volver a avanzar, y así indefinidamente.

Lo que hoy dejó de estar de moda en un futuro lo volverá a estar. Cosas que nos han pasado antes nos vuelven a pasar.

Este Principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; en todo se manifiesta una oscilación media, un flujo y un reflujo, un movimiento semejante al del péndulo de uno a otro polo, según el principio de polaridad, con el cual el Ritmo está estrechamente relacionado.

 El Ritmo se manifiesta entre los dos polos de todo. Esto no significa que la oscilación rítmica vaya hasta los extremos de cada polo, pues esto sucede muy rara vez; es muy difícil establecer los opuestos polares extremos en la mayoría de los casos.

A veces los seres humanos nos quedamos estancados en uno de los dos extremos, desgraciadamente nos solemos estancar en estados negativos: pobreza, soledad, depresión, etc.

Pero la oscilación se efectúa hacia un polo primero y después hacia el otro polo. Siempre hay una oscilación, un avance y un retroceso, una elevación y una caída manifestándose en todas las cosas y fenómenos del universo.

Esta ley rige para todo: soles, mundos, mentes, energía, espíritu, materia, animales, vegetales, etc. Lo vemos en la historia de la vida en todas las cosas, en la elevación y caída de las naciones, el cambio de estaciones, el día y la noche, pero también en tu respiración, los latidos de tu corazón, etc. Éstas son sólo algunas de las pruebas de que esta ley rige inexorablemente nuestro Universo.

Todo se repite una y otra vez, igual al pulso que es el Ritmo más pequeño que nosotros podemos ver o sentir; el día y la noche, las estaciones, nada está en reposo. Todo tiene su propio Ritmo.

También lo vemos en todas las fases de la humana actividad. Las mareas de la vida fluyen y refluyen de acuerdo con la ley, y así vemos suceder nuestros estados de ánimo fluctuante, nuestros sentimientos, nuestros estados mentales. Vemos que empezamos algo con el gran entusiasmo que no sabemos cuándo ni por qué decaes, y luego vuelves y así nos va manejando este Principio porque él, como toda ley, es inmutable.

Siempre se cumple; pero al estudiarlo y conocerlo y saber que él siempre está en función, se aprende a usar igual que lo hacemos con otras leyes.

 Es decir, que estas leyes no son ni buenas ni malas. Simplemente garantizan el funcionamiento armónico del Universo, y es nuestro conocimiento y uso de ellas lo que las hace buenas o malas para cada quien. En este caso, por ejemplo, sabemos que no se puede anular el principio del Ritmo, pero tampoco podemos permitir, una vez conocido, que juegue con nosotros y nos lleve de allá para acá, igual que hebra de paja, sino que aprendemos a eludir sus efectos hasta cierto grado.

Grado que depende del dominio que se tenga de dicho Principio.

Aprendemos a usarlo en vez de ser usados por él.

Aprendamos a polarizarnos en el punto donde deseamos quedarnos y nos elevamos por encima de la oscilación pendular.

Todo el que ha adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismo ejecuta esto hasta cierto punto, consciente o inconsciente.

El maestro lo efectúa conscientemente, y por el dominio de la ley alcanza un grado de equilibrio, estabilidad y firmeza mental casi imposibles de concebir por la mayoría que va y viene en un continuo movimiento ondulatorio, siempre impulsada por su propio Ritmo. Sabemos que hay dos planos de manifestaciones de los fenómenos mentales, o sea, dos planos de conciencia, uno superior y otro inferior.

 Entonces si nos elevamos al plano Superior escapamos de la oscilación pendular y sólo se manifiesta en el plano inferior. En otras palabras, la oscilación del péndulo se produce en el plano inconsciente y nuestra conciencia no queda por lo tanto afectada. A esto lo llamamos Neutralización.

 Su operación consiste en elevar el YO sobre las vibraciones del plano inconsciente de la actividad mental, de manera que la oscilación negativa del péndulo no se manifieste en la conciencia y no quede uno afectado por ella.

Es lo mismo que levantarse por encima de una cosa y permitir que pase por debajo. El que conoce y practica la Ley de polarizar a sí mismo en el polo requerido y por un procedimiento semejante a rehusar, o negar participar en la oscilación retrógrada, permanece en su posición y permite el péndulo oscilar hacia atrás en plano inconsciente.

 

Entonces si pretendemos que las cosas nos vayan siempre bien, estaremos persiguiendo un imposible. Y si las cosas te van mal, piensa que tampoco va a ser eterna esa situación, aunque tú tendrás que poner de tu parte también para que así sea. En última instancia somos nosotros, con nuestros pensamientos, quienes labramos nuestro destino.

Aunque no son solo nuestros pensamientos. También están nuestras acciones y nuestras emociones. Todo ello, en cierta medida, contribuye a que nos sobrepongamos a las oscilaciones no deseadas, a que nos elevemos por encima de ellas. Quien entiende que Todo es mente, Vibra más alto, hace cosas correctas (o buenas) que es polarizarse positivamente, sus emociones son puras, buenas y están bajo control. Así, nos dejaremos llevar de la oscilación positiva y, cuando venga la negativa, estaremos sobre ella evitando que nos arrastre.

 Deseo recordar que una de las mejores maneras de mejorar nuestros estados emocionales negativos es mediante la meditación, ya sea activa o pasiva, pero ese será tema de otro artículo.

 

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Carlos