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ALIMENTACION SALUDABLE
Además de los problemas propios de una discapacidad o por la edad
¿Qué otros problemas de salud tenemos los adultos actualmente?
Osteoporosis, problemas cardíacos, anemia, stress, depresión, cansancio, adicciones, migraña, artritis, acné, artrosis, sobrepeso diabetes, insuficiencia renal, cálculos, cáncer, leucemia, gastritis, epilepsia, asma, etc.etc. ¿Cuál creen que es la causa de todo esto?
Sin dudas, la deficiente alimentación origina la mayoría de estos problemas. Sabemos que fuimos creados para recibir nutrientes. ¡Somos los que comemos!
En la medicina clásica muchas veces se tratan los SÍNTOMAS, pero no la CAUSA de la enfermedad.
Por ejemplo si la persona tiene hipertensión, el médico receta un medicamento para disminuir la presión arterial
Dolor de cabeza - Un analgésico.
Ulcera - Un antiácido.
Ansiedad - Un calmante. Y así sucesivamente.
Lo que se obtiene es control de los síntomas pero la causa subyacente de la enfermedad sigue progresando.
Así cuando la persona llega a los 20 años, puede sentir fatiga.
Cuando llega a los 30 está pasada de peso.
A los 40 tiene algo de hipertensión y alto nivel de azúcar,
Y a los 50 le da un infarto debido a la mala nutrición continua durante un largo periodo de tiempo.
¿Por qué? Porque no se está nutriendo adecuadamente.
Para mantener un estado de buena salud, se requiere de nutrientes que lleguen a las células y las nutran y este proceso debe ir acompañado con nutrientes que puedan absorberse rápidamente.
La absorción se convierte en la solución que da a nuestro organismo la posibilidad de reconstruirse y tener las herramientas indispensables para su auto regeneración.
Breve repaso de cómo funciona la digestión
Estás sentado a la hora del almuerzo, comiendo un bistec de carne acompañándolo con arroz y una ensalada pensando en comer sanamente. Te sirves el postre por lo general fruta de la estación y terminas con un vaso de jugo de naranja o un café o té. En unos cuantos minutos estarás pensado en los trabajos que tienes que hacer o tomas una siesta.
¡Pensarás en todo menos en qué les está sucediendo a esa carne, arroz ensalada fruta y jugo! Te sentirás satisfecho por la sensación de llenura y feliz porque sientes que estas bien alimentado, al mezclar, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua. Hagamos el recorrido:
¿Empezará todo en la boca?
La digestión comienza aún antes de que comas, cuando hueles comida sabrosa, la ves o piensas en ella. La saliva empieza a formarse en la boca. Cuando masticas, la saliva descompone un poco las sustancias químicas de la comida y ayuda a ablandar los alimentos para que sea fácil tragarlos.
Primera observación:
¿Masticas suficientemente bien los alimentos para triturarlos e impregnarlos de saliva?
¿Das un par de masticadas y tragas?
¿Los alimentos que vas a consumir están adecuadamente preparados, con el tiempo adecuado para mantener sus propiedades? O los cocinas de acuerdo a tu costumbre.
¿Qué pasa en el estómago?
El estómago es como una batidora, que mezcla y tritura los alimentos junto con los jugos gástricos ayudan a fragmentar los alimentos y a hacer una especie de mezcla líquida en el estómago. También ayudan a destruir las bacterias que podría llevar la comida. El estómago tarda unas 4 horas en hacer esta tarea completamente y tener la mezcla lista para la siguiente parte del tracto digestivo.
Las proteínas (carnes etc.) necesitan un medio acido para descomponerse y los hidratos de carbono (arroz etc.) necesitan un medio alcalino. Mezclar carnes con arroz por ejemplo provocan que se enlentezca el metabolismo de ambos, dando una sensación de llenura más por los gases resultantes de esta alteración del PH al tener que disolver estos 2 elementos. Los hidratos no se descomponen bien en un medio acido por lo que no se aprovechan bien los nutrientes de estos.
Segunda observación: Cuando comes has analizado que los hidratos de carbono y proteínas no son compatibles por lo que tienes que balancear su ingesta O comes porque es rico y te gusta, solamente.
¿Que pasa en el Intestino delgado?
El intestino delgado tiene la importante tarea de descomponer la mezcla de alimentos para que tu cuerpo pueda absorber todos los nutrientes que necesita de la comida -vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas. La carne está llena de proteínas, pero sólo el intestino delgado puede obtenerlas para ti.
Pero el intestino delgado no puede descomponer los nutrientes por sí solo -recibe ayuda de las otras tres partes del aparato digestivo. Estas partes son el páncreas, el hígado y la vesícula biliar. Éstas no forman parte del tracto digestivo sino que ayudan a completar el aparato digestivo. ¿Cómo? Pues enviando distintos jugos a la primera parte del intestino delgado.
Estos jugos ayudan a digerir los alimentos y permiten que el cuerpo absorba sus nutrientes. El páncreas fabrica los jugos que ayudan al organismo a digerir las grasas y las proteínas. Un jugo del hígado llamado bilis ayuda a que se absorban las grasas hacia el torrente sanguíneo. Y la vesícula biliar es como un almacén de bilis, guardando cantidades adicionales para cuando el cuerpo las necesite.
Así que ahora esa carne con arroz, ensalada y jugo pueden ser utilizadas por el cuerpo: los carbohidratos del arroz, la vitamina C de la naranja, la proteína de la carne y muchos otros nutrientes que te mantendrán sano.
Una vez que los nutrientes han entrado en tu sangre, ésta los lleva al siguiente punto de control: el hígado.
Las frutas se descomponen en el intestino delgado, por lo que se deben ingerir antes del almuerzo ya que si se lo hace después (imagínense nuestro postre) quedará en el estomago y no se absorberá adecuadamente.
Tercera Observación: Acostumbras a ingerir frutas antes del almuerzo para una mejor absorción de estas o lo haces al final, para ajustar o como postre.
Conoce a tu hígado
El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo, situado en la parte derecha de tu cuerpo cerca del tracto digestivo. Además de fabricar bilis, que ayuda a la digestión, el hígado es el primer lugar al que se dirigen los nutrientes de los alimentos.
La sangre los lleva directamente allí antes de ir a cualquier otro sitio y es por una buena razón: el hígado procesa los nutrientes filtrando cualquier sustancia nociva o desecho. Además, se encarga de convertir parte de estos desechos en más bilis, que va al intestino delgado para ayudar con la digestión o a la vesícula biliar para ser almacenada.
¡El hígado incluso sabe cuántos nutrientes irán al resto del cuerpo y cuántos se quedarán atrás como reserva! (Por ejemplo, el hígado almacena ciertas vitaminas y un tipo de azúcar que el cuerpo emplea para obtener energía.)
Una vez que todo ha sido inspeccionado por el hígado, éste da el visto bueno y los nutrientes pueden ser transportados por la sangre al resto del cuerpo.
El intestino grueso
Después de que casi todos los nutrientes de la mezcla líquida de alimentos hayan sido absorbidos en el intestino delgado, aún habrá ciertas partes del almuerzo que tu cuerpo no podrá utilizar. Los desechos restantes pasan al intestino grueso para empezar un largo recorrido que finalizará con su expulsión del cuerpo. De camino, pasará por el colon, la parte del intestino grueso donde la mayoría del agua (y algunos minerales) que quedan en la mezcla líquida son absorbidos por la sangre. Cuando el agua deja la mezcla, los desechos que quedan se endurecen cada vez más mientras se mueven hasta acabar por hacerse sólidos.
Cuando esta masa sólida llega al final del intestino, podría llevar varios días en tu cuerpo. La cantidad de tiempo que pasan estos desechos en este intestino grueso depende del tipo de alimento ingerido en todo el día y de cómo trabaja el cuerpo de la persona. El intestino grueso empuja los desechos hasta el recto, la última parada del tracto digestivo. Los desechos sólidos permanecen aquí hasta que estás listo para ir al baño. Cuando vas al baño, estás eliminando los desechos por el ano. Todo lo que tu cuerpo necesita de la carne, arroz, ensaladas, frutas, jugo, té o café ya ha sido extraído por las distintas partes de tu aparato digestivo y lo que queda es lo que tu cuerpo expulsa.
La Carne ¿sí o no?
Puesto que sólo se asimilan aminoácidos y no proteínas completas, el organismo no puede distinguir si estos aminoácidos provienen de proteínas de origen animal o vegetal, si se comparan se puede distinguir:
Las proteínas de origen animal contienen mayor cantidad y diversidad de aminoácidos, su valor biológico es mayor que las de origen vegetal, pero son más difíciles de digerir.
Combinando adecuadamente las proteínas vegetales (legumbres con cereales o lácteos con cereales) se puede obtener un conjunto de aminoácidos equilibrado. Por ejemplo, las proteínas del arroz contienen todos los aminoácidos esenciales, pero son escasas en lisina. Si se combinan con lentejas o garbanzos -abundantes en lisina-, la calidad biológica y aporte proteico resultante es mayor que el de la mayoría de los productos de origen animal.
Al tomar proteínas animales a partir de carnes, aves o pescados, se ingieren también todos los desechos del metabolismo celular, presentes en esos tejidos (amoniaco, ácido úrico), que el animal no pudo eliminar antes de ser sacrificado. (dato interesante para los pacientes con reumatismo) Estos compuestos actúan como tóxicos en nuestro organismo; en los vegetales no están presentes estos derivados nitrogenados.
Se recomiendan las proteínas de los huevos y lácteos, antes que las carnes y pescados, los pescados a las aves y las aves a las carnes rojas o de cerdo. La proteína animal suele ir acompañada de grasas de origen animal, en su mayor parte saturadas. Se ha demostrado que un elevado aporte de ácidos grasos saturados aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Se recomienda que una tercera parte de las proteínas de la dieta, sean de origen animal, pero es perfectamente posible estar bien nutrido sólo con proteínas vegetales, si se tiene la precaución de combinar estos alimentos en función de sus aminoácidos limitantes. El problema de las dietas vegetarianas suele estar más bien en el déficit de algunas vitaminas, como la B12 o de minerales, como el hierro.
Se considera que las proteínas de alto valor biológico son las de la leche materna, seguidas de los huevos; le siguen las de la carne y luego las del pescado.
En el caso de que no queramos tomar proteínas animales, lo podremos sustituir, por ejemplo, tomando una legumbre más un cereal, entonces tendremos una proteína completa de alto valor biológico.
El no consumir alimentos de origen animal, no implica el estar mal alimentado, siempre hay una alternativa equilibrada, que no hay que dejar pasar.
Es importante el tener un justo equilibrio, tanto de proteínas como de hidratos de carbono y lípidos, así como de vitaminas y minerales, para que nuestro organismo funcione equilibradamente.
El consumo adecuado de cereales, frutos secos y legumbres, aportan al organismo una proteína completa mucho más sana que la de origen animal, con menos grasa y menos colesterol.
Hay que tener en cuenta que los productos de origen vegetal contienen numerosos antioxidantes y fibras, necesarios para nuestro organismo, además el proceso de digestión de los productos de origen animal son de más lenta digestión, descomponiéndose en el intestino, al contrario que las de origen vegetal, que son más fáciles de digerir.
LOS PROBLEMAS DE NUESTRA ALIMENTACION
¿Que comemos? Pan, arroz, bebidas, pastas, carnes, embutidos, atunes, dulces, frutas, verduras, alcohol, etc.etc cada uno de Uds. Podrá hacer su lista mental de lo que come.
Por lo general nuestra alimentación tiene excesos de grasa saturada y colesterol, (frituras, comida rápida y envasada) sal, productos refinados como azúcar y harinas. Productos procesados y enlatados con conservadores y preservativos; contaminantes como fertilizantes, pesticidas; medicinas o drogas como antibióticos, hormonas, etc.; estimulantes como café, nicotina, alcohol. Respiramos aire contaminado y humo de cigarrillo. No tenemos tiempo de masticar como debe ser. Hay bacterias y parásitos.
Nuestra alimentación tiene deficiencias y carencias de proteínas, carbohidratos complejos, aceites esenciales, fibra, minerales, oligoelementos y agua.
Las causas de las deficiencias son los alimentos que más consumimos (por ejemplo: carnes, lácteos y huevos) tienen un contenido bajo de estos nutrientes, o no los contienen.
No comemos en cantidad suficiente los alimentos que contienen nutrientes, o nunca los comemos.
Muchos alimentos tienen un contenido de nutriente menor al que normalmente deberían tener, por sembrar y cosechar con demasiada frecuencia, y por los procesos de preparación y conservación de los alimentos.
El problema real: No conocemos lo que nos comemos
En realidad el problema no consiste en que la comida normal tenga excesos o deficiencias, sino en que el 98 % de las personas no saben...Qué nutrientes contienen cada uno de los alimentos que consumen diariamente la cantidad de cada uno de esos nutrientes.
La verdad es que comer sólo carne, leche, huevos, ensaladas, pan o arroz no es alimentarte bien. En esos alimentos no se encuentran todos los nutrientes que el organismo necesita todos los días. Es imposible que un solo alimento contenga todos los nutrientes que el cuerpo necesita diariamente. La realidad es que comemos mucho los alimentos equivocados por no saber lo que contienen, nos nutrimos muy poco y obtenemos muchos excesos. Comer bien significa tener una buena alimentación.
Todos en nuestras casas tenemos entre 10 y 20 preparaciones que se van repitiendo a lo largo de todo el año y la vida. Cuando llegamos a la preparación número 20 regresamos al número 1. Cuando vamos a la pizzería no tenemos que pensar qué pizza vamos a pedir, ya tenemos escogida la que siempre pedimos, cuando vamos al restaurante hacemos exactamente lo mismo, es decir, si en esos platillos hay deficiencias vamos a tener esas deficiencias toda la vida y también si hay excesos vamos a tener esos excesos toda la vida.
Otro problema es que comemos lo que nos gusta, no lo que más nos conviene. A esto es a lo que se le llama tener malos hábitos alimenticios.
La mejor forma de saber si alguien se alimenta bien es por las enfermedades que presenta, hay enfermedades que su causa especifica es la mala alimentación. Muchas enfermedades que se consideran hereditarias no son sino el simple resultado de que lo que comen los padres, que es lo mismo que comen los hijos, y lo mismo que comía la madre desde el embarazo. Por lo tanto la enfermedad que sufren los padres también la sufren los hijos, en eso consiste lo hereditario de la enfermedad.
Por otro lado, el enfoque de la nutrición Celular proporciona un análisis sobre los Micronutrientes necesarios para el buen estado de la célula lo cual brinda cura y reparación de estas cuando su estado se altera producto de una mala nutrición.
Una célula enferma es una célula ávida de absorción, porque su tendencia natural es la salud.
La definición de salud óptima no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino un estado natural de energía, vitalidad, y sobre todo armonía con nosotros mismos y con la vida.
Cuando una persona alcanza su estado óptimo de salud, instintivamente sabe cómo comportarse para preservarlo. Esto hace que la persona opte voluntariamente por una alimentación y unos hábitos de vida sanos.
La frase "somos lo que comemos y lo que absorbemos" no podría ser más cierta. La membrana exterior de la célula está compuesta principalmente de grasas y proteínas; en el interior de la célula se encuentra un líquido (citosol o fluido intracelular) compuesto primordialmente de agua, pero también de proteínas, carbohidratos y grasas; el núcleo, que contiene los genes y controla la actividad celular, contiene principalmente proteínas.
Sin embargo, el hecho de juntar todos estos compuestos no crea un Ser Humano. Para que esto ocurra hace falta energía y ésta se fabrica en el interior de las células (en la mitocondria) gracias a unas enzimas que para ser activadas dependen, a su vez, de vitaminas. Esta energía es la que pone en funcionamiento la célula. Para que el cuerpo disfrute de una salud óptima, las células que lo forman deben estar sanas. Así pues, éstas deben recibir agua, carbohidratos, grasas, proteínas, minerales y vitaminas, a través de una nutrición óptima.
NUTRICIÓN ÓPTIMA
Un aspecto muy importante de la nutrición es respetar la individual bioquímica. Cada persona nace con una bioquímica determinada, la cual puede predisponerle al desarrollo de ciertas enfermedades o síntomas. Es por esto que no todo el mundo se beneficia de la dieta típica recomendada basada en ensaladas, frutas y agua fresca; algunas personas, por el contrario, se sienten mejor comiendo comida cocinada y bebiendo líquidos calientes.
Por ejemplo, una persona con candidiasis crónica se puede sentir peor al comer fruta; la que sufre de bajones de azúcar no suele tolerar bien la comida fría, como las ensaladas; un intestino irritable puede empeorar al consumir granos... Así pues, para conseguir una salud óptima es vital descubrir las necesidades individuales del organismo. Debido a esta individualidad bioquímica, es prácticamente imposible diseñar una dieta estándar saludable para todo el mundo, en general.
Sin embargo, sí se puede hablar de unos alimentos base para ayudar a mantener sano el organismo, los cuáles sirven de "cimiento" para construir un programa de nutrición a medida. (Lo ideal es que consultes con el especialista y que te de una buena información).
ALIMENTOS ÓPTIMOS
AGUA
Un mínimo de 1 litro y medio de agua al día (más en días de calor o si se practica algún deporte).
CARBOHIDRATOS COMPLEJOS
Los carbohidratos complejos (no refinados) son los que nos proporcionan glucosa o, en otras palabras, la energía que nuestro organismo necesita.
Estos incluyen frutas, vegetales y granos. Alimentos que nos proporcionan vitaminas, minerales, fibra y agua, principalmente.
Los carbohidratos complejos se metabolizan de forma lenta, alimentando poco a poco la sangre de glucosa. Esto hace que el nivel de energía sea constante y que el sistema hormonal y nervioso no sea estimulado innecesariamente. La glucosa obtenida de los carbohidratos es tremendamente importante para el buen funcionamiento del cerebro, el cual usa alrededor de un 25% de toda la glucosa del cuerpo.
Cuando los carbohidratos se metabolizan, dejan muy poco residuo químico, al contrario que las proteínas y grasas. Una vez quemados solamente producen agua, la cual se elimina a través de la orina, heces y sudor; y dióxido de carbono, el cual se expira en la respiración. Es por esta razón que los carbohidratos deben formar la mayor parte de nuestra dieta, alrededor de un 60% de ella.
"Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu propio alimento"
Hipócrates
Nota del autor:
Conocer sobre la alimentación saludable para mantenerte libre de enfermedades o en mejor estado, no solo se basa en el aprendizaje de ella sino en la acción.
Cuantas cosas conocemos y a pesar que sabemos que no se deben hacer las seguimos haciendo.
¿Costará tanto cambiar de hábitos alimenticios? ¿Bastará con aumentar el conocimiento sobre la alimentación? O ¿tenemos que sufrir las consecuencias para tomar acción?
Con este artículo espero me ayudes a encontrar la respuesta y motivarte a aprender más.
Tu amigo
Carlos Ross Santana
Terapeuta Ocupacional
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